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"Mejorar el conocimiento en áreas como la fisiología y el acondicionamiento físico puede ser importante para algunos entrenadores, sabiendo que en el fútbol debe emplearse un enfoque simultáneo entre el acondicionamiento y la sala de musculación"

"Mejorar el conocimiento en áreas como la fisiología y el acondicionamiento físico puede ser importante para algunos entrenadores, sabiendo que en el fútbol debe emplearse un enfoque simultáneo entre el acondicionamiento y la sala de musculación"

Entrevista a Chris Bishop, MSc, ASCC, PGCHE, FHEA. Profesor titular del programa "MSc Strength & Conditioning" en la Universidad de Middlesex, Londres. Presidente de la Asociación de Fuerza y Acondicionamiento de Reino Unido.

1. ¿Por qué el entrenamiento en fuerza y el acondicionamiento son dos de las herramientas más eficientes a la hora de mejorar la salud y el rendimiento de los jugadores?

Se ha demostrado que el entrenamiento de fuerza es una de las estrategias más efectivas para reducir las lesiones de no contacto; incluso más efectivo que el estiramiento. En términos prácticos, si los atletas son más fuertes, pueden resistir niveles más altos de fuerza, lo que a su vez les permite tolerar mayores cargas de entrenamiento y competición. Desde una perspectiva de rendimiento, el entrenamiento de fuerza también sirve como base esencial sobre la cual se pueden construir características físicas como la velocidad y la potencia.

Con el entrenamiento de acondicionamiento, los jugadores en mejor forma, tanto aeróbica como anaeróbica, pueden recuperarse más rápido y cubrir distancias más grandes durante el juego (y también a mayor intensidad). A su vez, esto mejora la probabilidad de que los jugadores participen en los momentos clave de los partidos, lo que impacta positivamente en su rendimiento.

2. ¿Qué cualidades y conocimientos debería de manejar un entrenador a la hora de aplicar estos métodos?

Me parece una gran pregunta y daría para un amplio debate dentro de la comunidad S&C (strength and conditioning). Creo que hay tantas áreas que esperamos que los entrenadores de fuerza y acondicionamiento controlen que hoy en día requiere de una especialidad híbrida.

Conocimientos: bajo mi punto de vista, los entrenadores tienen que tener al menos nociones de principios de entrenamiento como el Síndrome de Adaptación General (GAS) y la fatiga muscular (Fitness-Fatigue o Fit-Fat), para que les ayuda a entender qué nuevas ventanas clave (súper-compensación) pueden abrirse a una adaptación potencial a partir del entrenamiento.

En pocas palabras, si las sesiones de entrenamiento se planifican demasiado cerca del entrenamiento previo a un partido o justo después, es probable que la adaptación no sea óptima, debido a la fatiga inherente del deportista. También creo que muchos entrenadores se inclinan por la "sala de pesas", probablemente porque es donde se sienten más cómodos. Por lo tanto, mejorar el conocimiento en áreas como la fisiología y el acondicionamiento físico puede ser importante para algunos entrenadores, sabiendo que en el fútbol debe emplearse un enfoque simultáneo entre el acondicionamiento y la sala de musculación.

Habilidades: la capacidad de comunicarse de manera efectiva es primordial para mí. Un entrenador puede ser muy inteligente, pero si no puede comunicarse de una manera que motive al jugador, entonces es para nada. Es la capacidad de construir relaciones de manera efectiva con sus jugadores. Diría que a ellos no les importa cuánto sabes, sino el saber cuánto te importan. Para mí, esto debería ser clave y prioridad para todos los entrenadores.

3. Cuando hablamos de asimetrías en jugadores de fútbol, ¿a qué nos referimos exactamente?

La palabra asimetría puede usarse (y se ha usado) en contextos muy diferentes. Por lo general, la asimetría se refiere a la diferencia en la función o rendimiento entre dos extremidades y probablemente se denomina mejor "asimetría entre extremidades" (es decir, la diferencia entre dos extremidades). Sin embargo, cuando queremos observar las diferencias dentro de la misma extremidad (por ejemplo, músculos isquiotibiales vs cuádriceps) esto podría denominarse "asimetría intra-extremidad". Sin embargo, sugeriría que este término se use con más frecuencia para discutir las diferencias existentes entre izquierda/derecha, dominante/no dominante, más fuerte/más débil o lesionada/no lesionada.

4. ¿Cómo se identifica una asimetría?

Existen muchos métodos y dependen absolutamente del equipo técnico que se use. Sin embargo, los profesionales médicos pueden obtener datos de cada extremidad por separado, computando un índice de asimetría, y esto puede realizarse para una cantidad enorme de características físicas o metodología de pruebas.

Fuerza: los datos de asimetría pueden obtenerse de los ejercicios de sentadilla trasera si se tiene acceso a placas de fuerza gemelas. Sin embargo, si solo se cuenta con una sola plataforma de fuerza, se tendrán que efectuar pruebas con cada una de las piernas para calcular los datos de asimetría (por ejemplo, sentadilla isométrica o IMTP = Tirón isométrico a medio muslo). De igual modo, en un laboratorio, la dinamometría isocinética puede realizarse desde diversos ángulos y velocidades, cada uno aportando un índice de asimetría.

Prueba de salto: esta es un tipo de prueba muy común en el fútbol profesional debido a su eficiencia en el tiempo, la capacidad de producir resultados rápidamente y con validez ecológica a lo que se les exige a los jugadores en los partidos. Igualmente, para lo anterior expuesto relativo a la fuerza, si los profesionales poseen placas de fuerza gemelas, el salto bilateral (por ejemplo, CMJ o salto de caída) puede proporcionar un perfil para las diferencias existentes de lado a lado. Sin embargo, para los profesionales que cuentan con presupuestos limitados es posible que se tengan que seleccionar pruebas de salto de una sola pierna, con datos de asimetría limitados a datos de medidas de resultado (por ejemplo, altura de salto para CMJ de una sola pierna o índice de fuerza reactiva para salto de caída de una sola pierna).

Sin embargo, hay que señalar que, independientemente del método elegido para controlar la asimetría, los profesionales seleccionan una prueba para la que desean los datos sin procesar representativo de las necesidades del atleta, y no simplemente una prueba solo “para medir la asimetría".

5. ¿Es posible reducir la asimetría de las extremidades inferiores? ¿Qué factores operarían en este caso?

Es una pregunta complicada, ya que hay escasos estudios dedicados a la intervención para el fin específico de reducir la asimetría entre miembros inferiores.

Bazyler et al. (2014) señalaba que 7 semanas de entrenamiento de sentadilla trasera pueden efectivamente reducir el pico de desequilibrio de fuerzas, sobre todo en deportistas más débiles. También, Gonzalo-Skok et al. (2017), comparaban los programas de fuerza bilateral y unilateral y el power training dos veces por semana durante seis semanas y mostraron que ambos métodos reducían la asimetría, pero que el método unilateral era el mejor.

Aun así, hay al menos tres consideraciones a tener en cuenta cuando monitorizamos cambios en asimetría, ya sea a lo largo del tiempo o tras una intervención:

  1. La asimetría es una proporción (un número relativo creado una vez se tienen datos sobre ambas extremidades). Esto significa que es una métrica aumentada y casi siempre está marcada por el hecho de que la desviación standard (DS) o grupo medio son altos. Esto significa que hay una variación muy grande entre grupos de asimetrías. Dicho de un modo simple, algunos deportistas mostrarán asimetrías de un valor <5%, mientras que otros tendrán >20%. Debido a tan amplios márgenes, sugerimos que la asimetría se monitorice siempre a nivel individual.
  2. Siempre que sea posible, los cambios en la asimetría deben analizarse en conjunto con la prueba de variabilidad en las puntuaciones (coeficiente de variación). Esto facilita a los profesionales médicos determinar si los cambios en la asimetría son mayores que el error de la prueba y nos ayudan a descifrar cuáles podrían ser los cambios fiables a lo largo del tiempo o tras una intervención.
  3. Nuestro trabajo ha demostrado que la magnitud de la asimetría se muestra más consistente a lo largo del tiempo. Sin embargo, la ‘dirección de la asimetría’ (la extremidad que muestra más puntuación de ambas) rara vez es estable.

Por lo tanto, sugerimos analizar también la dirección de la asimetría para determinar si las características de dominio de la extremidad también son consistentes. Por ejemplo, si lo que se realizó fue monitorizar la magnitud de la asimetría y la puntuación previa al entrenamiento fue del 5% y luego tras el entrenamiento del 4%, los resultados parecen muy consistentes. Sin embargo, si la extremidad dominante ha cambiado (lo que puede ser posible), en realidad ha habido un cambio del 9%, pero sólo monitorizar la magnitud no señala este problema. Por lo tanto, hay que monitorizar tanto la magnitud como la dirección para tener una imagen completa cuando se trata de asimetrías.